Contaminación y colonización por hongos ectomicorrícicos asociados a la encina

El desastre ambiental ocasionado por la rotura de la balsa de decantación de la mina de Aznalcóllar, Sevilla (en 1998), dejó tras de sí hectáreas de tierras contaminadas. Las tareas de descontaminación y restauración del ecosistema dieron lugar al establecimiento de una zona verde y protegida ambientalmente, el Corredor Verde del Guadiamar. La restauración fue llevada a cabo a través de plantaciones de vegetación autóctona, sin embargo, no se incluyó la restauración de la flora microbiana del suelo, un componente crucial para el funcionamiento de los ecosistemas terrestres.

Un equipo de investigación del IRNAS, CSIC, en colaboración con la EEZ, CSIC, la Universidad de Sevilla y la Universidad de Copenhague (Dinamarca) han evaluado el estado de la comunidad de hongos ectomicorrícicos (ECM) asociados a las raíces de la encina (Quercus ilex) en los suelos contaminados y recuperados del Guadiamar. Los hongos ectomicorrícicos forman asociaciones simbióticas principalmente con árboles. Estos hongos desarrollan una envoltura de hifas alrededor de las puntas de las raíces de los árboles donde se desarrolla el intercambio de nutrientes (carbohidratos por nitrógeno principalmente) inherente de este tipo de simbiosis. Un sólo árbol puede estar colonizado a la vez por varias especies de hongos. Sin embargo, dentro del grupo de especies de hongos capaces de desarrollar este tipo de simbiosis hay diferencias funcionales, tanto a nivel de toma de nutrientes e intercambio con la planta, como a la protección frente a elementos traza que confieren a la planta. Estas diferencias pueden inferirse, en parte, de la morfología de estos hongos, pero pocos estudios se han basado en la caracterización de puntas de raíz micorrizadas individuales para inferir los efectos de un impacto ambiental sobre las comunidades de hongos ectomicorrícicos.

La caracterización molecular y morfológica de los hongos ectomicorrícicos asociados a encinas en un gradiente de contaminación en el Corredor Verde del Guadiamar permitió descubrir que la contaminación está afectando de hecho a la composición funcional de la comunidad ECM. En las zonas más contaminadas se apreció una reducción en la abundancia de hongos capaces de explorar el sustrato a larga y media distancia, pudiendo, en consecuencia, afectar al estatus nutricional de los árboles de sitios contaminados.

El estudio ha sido publicado en la revista Soil Biology and Biochemistry:

López-García, Á., Gil-Martínez, M., Navarro-Fernández, C. M., Kjøller, R., Azcón-Aguilar, C., Domínguez, M. T., Marañón, T. (2018). Functional diversity of ectomycorrhizal fungal communities is reduced by trace element contamination. Soil Biology and Biochemistry, 121: 202-211.

https://doi.org/10.1016/j.soilbio.2018.03.021

Visita de estudiantes del Grado de Biología al Río Guadiamar

El 24 de marzo de 2017 tuvo lugar la excursión a la cuenca del río Guadiamar por parte de los estudiantes de la asignatura “Ecología del Cambio Global: Transición Actual de la Biosfera”, perteneciente al grado de Biología de la Universidad de Sevilla.

El objetivo de la excursión fue realizar un análisis ecológico y ambiental de las transformaciones paisajísticas y ecosistémicas producidas por la acción antrópica durante siglos en los alrededores de la ciudad de Sevilla. El río Guadiamar, por su importancia ancestral como fuente de agua y recursos, es un buen ejemplo de estas transformaciones que se pueden observar desde su nacimiento en la Sierra Norte hasta su desembocadura en el río Guadalquivir, en las marismas del Parque de Doñana.

Las profesoras María Cruz Díaz Antúnez-Barradas (US) y María José Leiva Morales (US) describieron los diferentes ecosistemas por donde discurre el río Guadiamar. En su parte alta, en la sierra, el río Guadiamar atraviesa bosques adehesados y plantaciones de eucaliptos. En el tramo medio,  aumenta la amplitud del valle fluvial apareciendo vegetación de ribera en las orillas y dehesas en las zonas altas. Más abajo, el río entra en el Paisaje Protegido del Corredor Verde del Guadiamar donde se aprecia la restauración forestal de las llanuras aluviales con arbustos y árboles mediterráneos (encinas, acebuches, retamas, romeros, etc.), mientras que el bosque galería lo forman álamos, fresnos y sauces. Por último, en el tramo bajo, desemboca en las marismas de Doñana,  donde aparecen cultivos de arroz y pastizales salobres.

En la parada de las Doblas (Sanlúcar la Mayor), Marta Gil Martínez (IRNAS-CSIC) fue invitada para hablar de las consecuencias y las medidas de restauración tras el vertido minero de Aznalcóllar al río Guadiamar, así como de los resultados de las investigaciones que realiza el IRNAS-CSIC en el Corredor Verde (proyectos RECARE y RESTECO). La contaminación del suelo por metales pesados, como el plomo, zinc, cadmio y cobre, afecta al crecimiento y salud de las plantas, a los organismos del suelo y en general, a la red trófica del ecosistema.  Se está investigando la interacción suelo-planta-microorganismo en suelos con diferentes niveles de contaminación. Se estudia la capacidad de las plantas y sus microbios asociados para estabilizar los metales pesados en el suelo (técnica conocida como fitoestabilización) y así reducir el riesgo de toxicidad en el ecosistema.

Ayudar a la naturaleza para que nos ayude

Los cambios en las propiedades del capital natural influyen sobre los procesos del suelo, que soportan la provisión de los servicios ecosistémicos. Los beneficios producidos por estos serrvicios son valorados de una forma explícita o implícita por los individuos y la sociedad. Estas valoraciones influyen sobre las decisiones y las políticas implementadas a diferentes escalas, potencialmente dirigiendo una respuesta social, en forma de mejora de la gestión del territorio.

Un grupo de investigadores del proyecto RECARE en el que participa Teodoro Marañón (IRNAS, CSIC) han presentado una comunicación sobre servicios ecosistémicos en suelos a la sesión C2 “Reforzando las Comunidades de prácticas de los Servicios Ecosistémicos”, de la Conferencia Europea de Servicios Ecosistémicos, con el lema “Ayudar a la naturaleza a ayudarnos”, que ha tenido lugar en Amberes, del 19 al 23 de septiembre 2016.

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Se propone un marco conceptual para la evaluación de los servicios ecosistémicos relacionados con el suelo, que se pueda aplicar en la prevención y recuperación de suelos degradados en Europa. Se aplicará en los 17 sitios de estudio incluidos en el proyecto.

Gudrun Schwilch, Simone Verzandvoort, Hedwig van Delden, Luuk Fleskens, Elias Giannakis, Teodoro Marañón, Jane Mills, Chris Short, Jannes Stolte (2016). Operationalizing ecosystem services for the mitigation of soil threats. En: European Ecosystem Services Conference, Amberes, Bélgica, 19-23 septiembre 2016.

La presentación se puede consultar aquí.